Proyectos

Casa de Sant Saver

Reconversión del antiguo Hospital clerical de Sant Saver, segundo más antiguo de la provincia de Barcelona (incluyendo una capilla histórica), en 17 viviendas y 3 locales comerciales, uno de ellos de doble planta y ocupando la antigua capilla, sacristía, claustro y cripta.

Historia

El Hospital fue fundado en 1412 por Mosén Jaume Aldomar bajo la advocación de San Severo -uno de los patrones de la diócesis de Barcelona-, y destinado al cuidado de los clérigos enfermos del obispado barcelonés.

La fachada, de estilo renacentista, data de 1562, tal como aparece grabado en la piedra junto a la inscripción Hospitale Sacerdotum Sancti Severi. Se ornamentó con una hornacina con forma de serliana (arco de medio punto y dos vanos adintelados) que es uno de los pocos ejemplos de este recurso propio del renacimiento de Barcelona. En esta hornacina se emplazó una escultura de San Severo y dos orantes realizadas por Pere Oller (artista documentado entre 1395 y 1442), que se encuentran actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Tras múltiples reformas, el complejo hospitalario incluía las celdas y refectorio, una iglesia con su sacristía y su cripta, y un pequeño claustro gótico.

En el altar se disponía un gran retablo realizado en 1541 por los pintores portugueses Pere Nunyes y Enrique Fernández, actualmente en el Museo Diocesano de Barcelona.

La institución duró hasta 1925, año en que los administradores decidieron abandonar el edificio de calle de la Palla, porque ya no cumplía con las condiciones necesarias para el objeto a que había sido destinado.

Tras la Guerra Civil, el espacio se adaptó progresivamente a usos residenciales y también comerciales, como la tienda del anticuario Agustín Mendoza -uno de los principales anticuarios barceloneses de la postguerra-, hasta que en los años cincuenta la Iglesia se desprendió del edificio cuya propiedad pasó a manos privadas.

El espacio se ha conservado en toda su amplitud, la iglesia, las capillas laterales, el coro y la sacristía.

Conversión

Se intervino de forma muy cuidadosa con el objetivo de adaptar el edificio a los usos actuales, pero respetando y preservando los innumerables elementos históricos, muchos de ellos ocultos en el momento de la adquisición.

Se recuperó el volumen actual de la capilla y salas conexas. 

En las plantas altas del edificio, se adaptó la distribución para implantar 17 viviendas, todas ellas con vistas a la calle Palla o al claustro: uno de los espacios más singulares y diferenciadores del edificio, de estructura homogénea -galerías de arco de medio punto en todas las plantas, sostenidas por pilares de sección cuadrada con una moldura a modo de capitel-. Una de las fachadas de este patio, acabada en piedra, corresponde a la fachada lateral de la antigua iglesia.

El edificio cuenta, asimismo, con una terraza en la cubierta, con preciosas vistas panorámicas, y especialmente a la Catedral de Barcelona, la Basílica de Santa María del Pi y a la Iglesia de San Felipe Neri.